Presencia · Pausa · Atención

Meditaciones

Menos prisa. Más espacio para estar.

Meditar no exige dejar la mente en blanco. Es una invitación a observar lo que sucede, volver al presente y darte unos minutos sin tener que llegar a ningún sitio.

Una mujer medita sentada sobre un muelle junto a un paisaje de agua y árboles.

Volver al presente puede empezar con una pausa muy pequeña.

Una práctica que cabe en tu vida

La atención se cultiva sin perfección ni grandes exigencias. Lo importante es encontrar una manera de practicar que puedas habitar con comodidad.

Atención

Notar cuándo la mente se aleja y regresar con amabilidad. Cada regreso forma parte de la práctica; no es una señal de que lo estés haciendo mal.

Cuerpo

Escuchar sensaciones, apoyos y ritmos. Dar espacio a una experiencia sencilla, sin buscar un estado especial ni forzar lo que sientes.

Vida cotidiana

Llevar un poco de esa presencia a lo de cada día: caminar, conversar, descansar. La práctica puede continuar fuera del encuentro.

Antes de empezar

¿Es para mí si nunca he meditado?

Puedes acercarte sin experiencia previa. Consulta con María cómo se plantea la práctica y qué opciones hay para empezar.

¿Tengo que sentarme en una postura concreta?

La comodidad importa más que una postura ideal. Comenta tus necesidades antes del encuentro para valorar una forma de participar que te resulte adecuada.

Dar espacio a tu próxima pausa

Pregunta por las meditaciones y encuentra una propuesta con la que te apetezca comenzar.

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